El emblemático Nevado de Toluca está perdiendo su nieve de forma preocupante. Las tardes templadas de las últimas semanas han acelerado un proceso de deshielo que antes no se veía con tanta frecuencia.
Esta joya natural, ubicada en el Estado de México, entre los municipios de Toluca, Zinacantepec y Tenango del Valle, se encuentra a unos 22 kilómetros al suroeste de la capital mexiquense. Sin embargo, su cercanía a la ciudad y el impacto ambiental global están cambiando su rostro para siempre.
De acuerdo con Alma Angélica Neria Hernández, investigadora de la Facultad de Geografía de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), la hermosa capa blanca que cubría el volcán está desapareciendo debido al calentamiento global.
Las temperaturas en el Valle de Toluca han incrementado de forma gradual con el paso de los años, lo que impide que la nieve se mantenga.
La experta menciona que, aunque existen medidas para evitar la contaminación, no se ha puesto suficiente atención a las condiciones climáticas necesarias para que la nieve sobreviva.
La permanencia del hielo depende totalmente de la humedad, y para que haya humedad, es necesario fortalecer las campañas de reforestación.
Los árboles ayudan a regular la temperatura del lugar y evitan que el calor se eleve y “derrita” el paisaje. Sin embargo, aún con esas medidas es posible que no se revierta el daño tan fácilmente.
Aunque se esperaba que el Nevado abriera sus puertas en diciembre pasado, las autoridades priorizan la seguridad de los turistas y la protección ambiental de la zona antes de permitir el acceso masivo.
Esta situación ha generado un fuerte descontento entre los ejidatarios y comerciantes de la zona. Muchas familias viven del turismo local y extranjero que llega para conocer las lagunas del Sol y la Luna.
Al no haber un consenso para la apertura, la economía local se ha visto muy afectada, especialmente en esta temporada de invierno donde la afluencia solía ser mayor.







