Al ataúd de Norma lo pasearon desde Santa Bárbara hasta la calle Independencia, frente al ayuntamiento de Toluca. Lo llevaron con aplausos y la tonada de sus canciones desde el barrio, al que solo ellos, los que viven allí, pueden entrar, hasta pasar frente al edificio donde despacha el alcalde.
A Norma la asesinaron el sábado en un hotel de Tollocan y ella se sumó a la cifra “gorda” de los feminicidios que ocurren en el estado de México.
“La paseamos porque ella a diario paseaba por estas calles, aquí en el centro”, explica una prima de la joven de 32 años que va en la caravana.
Fueron mujeres las que cargaron el cajón. Lo bajaron de una camioneta con rines cromados, color blanco, y lo llevaron así por unas cuadras. Lo cargaron sus amigas, como dice la letra de la canción que fue sonando de fondo y que le gustaba tanto a Norma, dicen sus familiares.
“Se llama mi última caravana, la escuchaba siempre”, aseguraron sus familiares.
Se hizo el sepelio de Norma con un tumulto del barrio de Santa Bárbara. Fueron a pie, cargando una corona, su foto en un cuadro de madera y su cajón. Éste último fueron puras mujeres voluntarias.
La pasearon por la calle de Lerdo, luego una parte de Nicolás Bravo, Independencia y subieron por Rayón, de nuevo al mercado 16.
Allí se detuvieron y le cantaron una de Santa Fe Clan. Le corearon y le echaron aplausos.
En la caravana iban sus tres hijos y su madre. Siempre abrazados por las amigas de Norma. Hubo peticiones de justicia y que su feminicidio no quede impune.







