El avance del gusano barrenador en territorio mexiquense se mantiene bajo estricta vigilancia. De los 277 casos acumulados en la entidad, actualmente se reportan 38 casos activos distribuidos en 23 municipios. La alerta se intensifica debido a que, además de los daños al ganado (11 bovinos, 5 porcinos, 4 ovinos y 2 equinos), ya se contabilizan tres infecciones en seres humanos.
Ante este panorama, la Secretaría del Campo del gobierno estatal organizó el ‘Foro de Concientización y Prevención sobre el Peligro del Gusano Barrenador del Ganado’ en el Congreso mexiquense. Durante el encuentro, autoridades de los tres niveles de gobierno hicieron un llamado urgente a fortalecer las medidas de contención para frenar la propagación de este parásito y evitar pérdidas millonarias en el sector agropecuario.
El representante de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) federal, Jorge Alberto García Sánchez, advirtió que no atender a tiempo esta plaga podría costar al menos 224 millones de pesos anuales. Este cálculo presupuestal contempla apenas el 5 por ciento de las más de 28 millones de cabezas de ganado que habitan en el Estado de México.
Por su parte, el legislador local Javier Cruz Jaramillo calificó la llegada de este parásito como un severo desafío para la salud pública y la economía estatal, debido al desplome en la productividad ganadera y los altos costos de tratamiento.
El director general de Agricultura de la Secretaría del Campo, Jorge Omar Velázquez Espinosa, recordó que el gobierno mexiquense blindó la entidad desde antes del primer contagio registrado el pasado 29 de diciembre de 2025 en el municipio de Tlatlaya. Desde entonces, se han desplegado cercos sanitarios, estrategias de prevención y apoyos directos a los productores locales.
Cabe recordar que el gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, la cual deposita sus huevecillos en las heridas expuestas de animales y humanos. Si la infección no se trata de forma oportuna, puede provocar complicaciones severas, pérdida drástica de peso en el ganado y una caída en la producción del sector, poniendo en riesgo el bienestar animal y el sustento de miles de familias.







